Hacemos un breve paréntesis en el plagio patrio para hacer una apostilla: “eh, que ahí fuera también pasa”. Y es más, pasa con los grandes, añado.
Para muestra, tres botoncitos. Y los dos primeros, del mismo grupo: Red Hot Chili Peppers. Todos los que me conocen saben de mi aversión al pimiento, pero no es el caso con este grupo. Ellos me caen bien y hasta me gusta su musiquilla. Pero eso no quita que, como todo humano, hayan tenido sus fallos… alguna vez. O más. El último observado fue el de su single “Dani California” que hace poco más de un año nos sorprendía por su tremendo video clip (impresionante, de veras… me encanta!) y que sonaba así:
Mola el vídeo ¿eh?. Otro día hacemos un concursito o rueda de reconocimiento (a ver quien pilla más referencias dentro) pero hoy estamos a lo que estamos. Y los Red Hot estaban a lo que estaban cuando escucharon a Tom Petty & The Heartbreakers cantar su “Last Dance To Mary Jane”. El vídeo os dejará observar el plagio en su sonido y observar el ingenioso juego de palabras de Mary Jane en sus imágenes:
Pero bueno, no era solo en esta canción donde el grupete había puesto sus ojos. Ya les pasó antes. Y les pasó encima con un grupo más que mítico (craso error cuando te da por plagiar): Deep Purple. Pero como si no les fueran a pillar y en plan “puestos a plagiar, que sea a los buenos”, ellos lanzaron al mundo su canción “Readymade”:
Y a los demás nos vino a la cabeza la de Deep Purple con el nombre mítico (por unas novelitas que me encantan…) de “Stormbringer”:
En fin, resbalones en la carrera de estos chicos, claro, pero una clara señal de que estas cosas no sólo pasan en España ni mucho menos. Es más, les pasan hasta a los grandes grandes grandes. Y no, no estoy hablando de Michael Jackson plagiando a Luisi Toledo. Hablo de que a George Harrison, el Beatle chachi-budista, el místico, un día se le apareció una voz que le susurró esta canción imprescindible: “Sweet Lord”.
Pero la voz que se la susurró no era la de dios. No. De hecho, eran varias voces. Las de The Chiffons, cantando “He’s So Fine”.
El caso fue llevado a tribunales y pese a las alegaciones de George de que no tenía ni idea de que canción era esa y que… igual la oyó y le sonaba, o estaba muy drogado, o al fin y al cabo a quien no se le ocurre eso así sin pensar, le cascaron una multa. Pero es que George es tan fine, tan fine, que se lo perdonamos todo. ¿O no?



Acaban de pasar...